sábado, 10 de octubre de 2015

CASI TODAS LAS MAÑANAS





Ya nada es igual o por mejor decir todo es distinto,
las flores han cambiado de color y hay momentos
en los que me da por dejar aflorar los sentimientos
mientras trato de ahogar las penas con vino tinto.

Superada la fase de la decepción, propongo
liquidar el balance negativo de la ratio de besos
que como si fuese un negocio cualquiera de ésos
de los de ahora me quito, ahora me pongo

has gestionado, sin darte cuenta del amor
que tenías entre tus manos, del verdadero
no relaciones frías, sino un cariño sincero,
pero que para ti nunca tuvo ningún valor.

Cuando miramos juntos por la vieja ventana
y solo viste un sendero trillado y sin destino
yo por mi parte veía, casi todas las mañanas,
un futuro ideal esperando al final del camino.

Es cierto que todo depende del cristal con que se mira
la vida es más cruel cuanto más ganas ponemos en saber
cuántas veces en esta vida, veremos juntos el amanecer
mientras una de nuestras almas, por la del otro suspira.

Si debo hacerte algún reproche, ya lo he olvidado
prefiero recordarte tal y como el corazón lo hace,
tremendamente amiga, casi siempre a mi lado,
mientras mi alma en amargo llanto se deshace.

Que quede entre nosotros, pero yo aún te quiero
y no hay forma de hacerte entender lo evidente
puedo sentir tu lado de la cama, todavía caliente
y luego gritar tu nombre, susurrándolo primero.

Tal vez haya pecado de ingenuo en el pasado,
pero no voy a arrepentirme si así ha ocurrido
como todo lo nuestro, ya lo doy por perdido
y aquellos días juntos muy atrás han quedado

al futuro con calma debería mirar
aprender de los errores cometidos
darle a mi vida un nuevo sentido
y tal vez nunca más volver a amar.

Pero si debo de tropezar en la misma piedra
y volver a enamorarme de ti como hice un día
te prometo que nunca te faltará mi compañía
y estaré pegado a ti, igual que hace la hiedra.



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