jueves, 13 de junio de 2013

FUISTE TÚ LA QUE SE FUE (1)




Cuando ya todo esté dicho, qué quedará por decir,
con las maletas cerradas, y el taxi esperando fuera
bien apagadas las luces y vacía la nevera
tan solo nos marcará el ansia del porvenir

colocando como antes por delante de los sueños
la floja filosofía de dos amantes sin fe
dejaremos olvidados los objetos más pequeños
y luego por separado, tomaremos un café

intentando aparentar no conocer el pasado
ése que ambos compartimos sufriendo un poco
hasta el día en que supimos que el mundo esta loco
y que cualquier fatalidad puede pasar por tu lado

y quedarse, pues las puertas que protegen al amor
son de un material muy suave, parecido al celofán
a nadie en su sano juicio le producirán temor
siendo puertas de vaivén, a veces vienen y van.

Sólo quisiera saber, para no seguir dudando
si es cierto que me quieres, a pesar de lo pasado
si así fuese te suplico que te quedes a mi lado
si no es así yo te ruego que te vayas caminando

y me evites el mal trago de pedirte de rodillas
una hora más de dicha, un día más de ilusión,
nada dije por mi parte para herir tu corazón
salvo algunas y contadas, pequeñas mentirijillas

verdades mal expresadas, excusas enrevesadas
voces fuera de ése tono que usan los enamorados
para decir lo que sienten en mil ideas susurradas
aunque tal vez para tí podría estar trasnochado.

Llega el momento también de hacer balance
y la agenda se me llena de memorándums banales
miro el mapa, identifico cuatro puntos cardinales
tratando de que mi barco a tu nao le dé alcance

y podamos parlamentar sobre la estrecha cubierta
al sol del atardecer, que no molesta a la vista
solos tú y yo, y el pasaje mantendrá la boca abierta
mientras suena una canción, y allá en medio de la pista

nos ponemos a bailar, los cuerpos entrelazados
por un abrazo sin fin que pone el vello de punta
allá por el horizonte una gaviota despunta
y sonríe, a su pesar, pues nos sabe enamorados

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