lunes, 31 de marzo de 2014

LIBROS SIN VENIR A CUENTO




Te imagino sentada, y con un libro abierto entre las manos
La mirada de tus verdes ojos perdida en algún punto lejano
Y en el regazo las gafas de leer, prendidas de un cordón
Sobre tu pecho, mientras en el cielo las nubes de algodón

Atrapan en su seno los rayos de un sol de mediodía
A mitad de camino entre la primavera y el estío
Y guardan celosamente el agua que dejarán caer
En cuanto la noche deje paso a un nuevo amanecer.

No será lunes porque es el primer día de la semana
Y sé que más allá del domingo, no te apetece leer,
Pero seguro que será durante el trajín de la mañana
Antas que la campana de la gula llame para comer.

El libro no será ni muy gordo, ni delgado y versará
Sobre algo profundo, siempre en perfecta sintonía
Con tus prioridades en la vida, hablará de alegrías
Y en tu rostro de madonna una sonrisa pondrá.

La vida es un libro abierto, con el índice al revés
queremos llegar a viejos, con todo el tomo leído
paseando entre las hojas rumbo a lo desconocido
podemos darnos de bruces con momentos de interés

y luego en el propio estante de la pared del salón
debidamente apilados por materias e importancia
cuando hayamos leído todos tendremos la sensación
de saber un poco más de nuestra propia existencia.

Te imagino con un libro, que no es sino suponer
que la lectura te atrae, mucho más que otras pasiones
hay escritos tan bien hechos que mueven los corazones
hay sin embargo otros textos que no se deben leer

entre ellos los que hablan de guerras y de pendencias
o aquellos que, entre sexos, fomentan la diferencia
todo el mundo está de acuerdo en la divina igualdad
que Dios le concedió a Adán, casi exento de maldad

y de repente encontramos nunca por casualidad
panfletos atentatorios contra las personas buenas
que nos van a devolver a los tiempos de las penas
explotando en nuestra contra una larvada maldad.

Pero no me preocupa, este libro es un gran logro
pues ha logrado acercarnos, yo lo compré para tí
tu lo acabas de leer, tal vez lo has hecho por mí,
y con ello has evitado que ponga cara de ogro.-