martes, 28 de enero de 2014

LA PROGRESIÓN GEOMÉTRICA DEL OLVIDO (2)



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Hoy he vuelto a brindar, sí, y sin llegar a emborracharme
me ha dado por pensar en los días pasados junto a tí
aquellos en los que la soledad te impulsaba a amarme
mientras los golpes de la dulce soledad se cebaban en mi

exponiendo mi alma a una tortura infame, de imposible aguante
tan sólo por el hecho de haber declarado mi amor sin paliativos
si un día vuelvo a amar, no adornaré mi exposición con adjetivos
procurando evitar, como me pasa ahora, la expresión titubeante

que tanto daño causa a la persona amada, pues debe de intuir
lo que le están diciendo, prestando para ello una gran atención
utilizando en parte, todos aquellos trucos que enseñan a fingir
y dando por supuesto que para reírse un poco llegará la ocasión.

Hoy he vuelto a beber, y diré en mi descargo
que necesito un trago por cada desengaño,
y si tengo por cierto que sin tí nada valgo
y que desde tu adiós ya ha pasado un año

van a ser muchas copas las que vaya a tomar
tan sólo porque un día se nos olvidó amar
un despiste cruel nos alejó del paraíso
dejándome sin habla, alelado, indeciso

muy lejos de la tierra donde los corazones echan raíces si se riegan
y no precisamente con bebidas alcohólicas, con agua simplemente
que no provoca demasiadas risas, pero hace germinar a la simiente
mientras otras muestras de amor, el hecho mismo de amar, niegan

y oscurecen el horizonte, con una palidez más propia del invierno
debiendo de dejarnos guiar por un fanal cuya luz apenas nos alcanza
para ver lo que tenemos delante, podría ser la punta de una lanza
o la entrada al rincón mas caliente del mundo, la puerta del infierno.

Se acabó la bebida y no estoy mejor que cuando estaba sobrio
pero mientras bebía, alguien dentro de mí reía y disfrutaba
pensando en que hace ya algún tiempo, de verdad fuimos novios
y tú no estabas descontenta, en tanto era verdad que yo te amaba.

Pero el tiempo pasó y el vino acabó por no llenar la copa totalmente
me ha quedado la sensación de nunca haber estado a la altura precisa,
tal vez obnubilado por tu enorme interés en interpretar correctamente
mis misivas de amor,escritas, eso sí, pulcramente y de forma concisa

y ahora he de volver a la oscura rutina del que nada persigue
debe dinero al banco y no suele llegar sobrado a fin de mes;
pero si es cierto aquello de que “el que la sigue la consigue
tal vez logre, bebiendo o sin beber, que un día tú me ames.-