sábado, 9 de agosto de 2014

POR DONDE SE CUELA EL TEDIO






Quisiera renacer y convertirme en pájaro
Tal vez en Ave Fénix, orgullosa y tenaz
Surcar el cielo azul con un cierto descaro
Evitando ser presa de algún ave rapaz.

Dejar atrás la tierra que me ata y encadena
A mesas de oficinas, en viejos edificios
Donde se cuela el tedio, a través de orificios
Y el trabajo, en sí mismo, ya es una condena.

Ir en busca del sol en su exilio dorado
No mirar hacia atrás, signo de cobardía
Aprovechar el viento que viene de costado
Volar siempre de noche y descansar de día.

Olvidar las facturas, y vivir de ilusiones
No tener que asistir a fiestas aburridas
Surfear por un mar compuesto de emociones
Haciendo todo aquello que nunca hice en la vida.

Luego, cuando el ocaso nos haya hurtado el día
y todas las estrellas pugnen por encenderse
correrá la rutina como siempre a esconderse
y saldrán a la calle en plena algarabía

las ganas de vivir y también la suprema emoción
surgida del momento en el que las cadenas
se sueltan de su argolla con un fuerte tirón
y empiezas a alejarte, dejando atrás las penas.

Querría renacer, sí, pero si no es posible
y hubiera de vivir tal y como hago ahora
volviendo del trabajo siempre a la misma hora
viendo sobre la mesa las viandas previsibles

a la hora de dormir, miraría hacia el cielo
escrutando de noche el espacio exterior
tan lejos de la luna como cerca del suelo
observando el futuro con cierto resquemor

y tal vez una lágrima, segura de sí misma
discurriese febril por mi mejilla ardiente
muy dichosa de ser una nueva simiente
y tratar de arraigar por entre las marismas

de una vida sin tí, que desde luego no quiero vivir
sobre todo si en ella el amor ya no está permitido
harto ya de llorar, no voy a dejar nunca de escribir
sobre una soledad cuya presencia aún no he admitido.-