lunes, 30 de abril de 2018

PARA QUE NADA TE FALTE






Amaba el arte de amar, cuando era joven
y ahora en plena senectud la edad cuestiona
los gestos que con valentía el corazón gestiona
y en los que nada, que no sea agradable, cabe.

Sufre el mar en la distancia cuando los barcos
naufragan, al surcar sus negras aguas cada día;
son como cartas de amor escritas con la osadía
de quien nunca necesita usar un papel de calco

y comienza la misiva con una "mi muy querida"
una frase sin sentido pues nunca se quiere mucho;
antes bien, en el amor, o dejas el alma herida
o para cortar de raíz, hay que meter el serrucho

y hacer como con los árboles, horadar su resistencia
aserrando bien su tronco, tras años de crecimiento
sin detenerse jamás, y sin parar ni un momento
siquiera para comer, aunque una cierta paciencia

nos llevaría a buen puerto, a uno con buques grandes
todos llegados por mar, de bien lejanos países
parece ser que hay alguno que tiene su sede en Flandes
aunque ahora su bandera es la del país que pise.

Algunas alegorías no salen bien, son forzadas
y en el cómputo global de la vida, no cubican;
son como aves de Abril, que llegan emocionadas
y en sus olvidados nidos, una mañana se ubican

y luego dan a la luz sus polluelos de uno en uno
nacidos en el instante preciso para estar vivos
en esto de los amores, te conviene ser muy tuno
aunque siempre el corazón deberá estar muy activo.

Para que nada te falte, te voy a enviar por carta
unas cuantas situaciones que se dan en la pareja
trátalas bien, pues leyendo, el hastío se descarta
mientras que la tarde afuera se nos va volviendo vieja.

Y si piensas conseguir la gloria dentro de un año
o si crees que el destino te deparará sorpresas
no dejes que nadie ponga piedras en los aledaños
de tu casa, de tu villa, ni siquiera de tu empresa

y trata con devoción a las personas mayores
que no por ser viejos son material defectuoso
antes fueron unos niños, luego jóvenes patosos
y han llegado hasta aquí ahuyentando los temores.


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