martes, 27 de mayo de 2014

NO MATÉIS MIS SENTIMIENTOS




Siempre queda la duda de la existencia del cariño, algo intangible
preñado de esperanzas, pero vacío de todo concepto manejable
muchas veces dado por perdido, y en otras tachado de imposible
cuando en realidad no es sino un pequeño tirano insoportable.

Desde ahora te digo que si has encontrado el amor, no lo desveles
sobre todo a aquellos cuya existencia gravita en torno a la pasión;
suave es la noche, tierno el amanecer, y las doncellas son fieles
a menos que algún lindo caballero andante les robe el corazón.

Un corazón robado es una mercancía prohibida, una quimera
sempiternamente puesta a prueba en el túnel del viento
el amor es solo una especie de sinrazón en movimiento
pero presto a quedarse siempre que haya alguien que le quiera.

En cambio la opinión de los amantes se muestra en ocasiones
de una forma harto cruel, y cuando la bruma recorre la avenida
y los pájaros anidan en las ramas del frondoso árbol de la vida
hay un viejo ladrón que le da por arrebatarnos las razones

por las cuales solíamos amar, que no son más sinceras
cuanto más tiempo pasa, antes bien se tornan en mentiras
cada vez que la doncella mira por la ventana y aún suspira
por su amado que ya esta en otra guerra, en las trincheras.

Y volverá en Septiembre cuando el sol amanece más despacio
y la luna brilla menos, pero su luz parece más sincera que antaño
y el reflejo en el agua, incidiendo en la pupila desnuda, no hace daño
porque la muchacha en cuestión tiene bonitos ojos de color azul topacio

húmedos por las lágrimas derramadas por ese primer amor que no volvió
secos, por el pañuelo de seda primorosa, que la abuela medio ciega bordó
un poco estrábicos a fuerza de hurtar la mirada cuando a las buenas gentes
les da por preguntar por el estado de ánimo de la joven que ríe quedamente

y se enroca en su castillo de imaginarias almenas y murallas
capaces de detener a todo listillo que trate de alcanzar
el fondo de su alma sin duda bien preparada para poder amar
pero que en la playa de la indecisión muchas veces encalla;

En vano tratará de impedir que la gente la ignore a su paso
volviéndole la espalda como si fuese una persona apestada
mostrando total indiferencia, tratando de dejarla en la estacada
y de que tenga, en lo posible, un recorrido vital mas bien escaso.

Y si no lo consigue su vida será una mezcla cruel de presente y pasado
de tempranos agravios y de heridas presentes, porque su corazón
nunca se recuperó del todo, tras de arrancar cuando estuvo parado
es por eso que a la pálida luz de la luna insincera se murió la pasión.